viernes, 3 de diciembre de 2010

Ejercicio

Ejercicio realizado para un curso realizado en la Escuela Canaria de Creación Literaria.

Llovía. No había dejado de hacerlo durante casi tres días. Helen suspiró y apoyó su cara sobre la mano izquierda, con la mirada fija en el agua que se deslizaba por el cristal de la ventana. Le resultaba inquietante que el cielo permaneciera en penumbra tantos días, como si algún terrible hechizo se hubiese apoderado de toda la ciudad, convirtiéndola en una ciénaga gris y sin vida. Apenas había conseguido escribir tres líneas de su nueva novela, una historia de personas felices que dejaron de serlo, de héroes y heroínas, de batallas ganadas y guerras siempre perdidas, de lugares en los estuvo y a los que jamás regresaría…

Como si toda la historia de las civilizaciones reposara sobre sus hombros, Helen se levantó y se dirigió a la cocina. Allí también seguía lloviendo. Sobre la mesa, junto al frasco de mermelada de melocotón, vio el marcador de libros en forma de mariposa; tenía las alas de colores, hechas con pequeños fragmentos de cristal que imitaban las vidrieras de las catedrales góticas. Recordó la tienda donde lo habían comprado unos meses antes, un pequeño puesto de recuerdos junto al Sena. Apenas lo retuvo unos segundos en sus manos. Luego, lo tiró al cubo de la basura y se preparó un té.

La pérdida del imperio…. Helen repasó sus notas, pero la lluvia no la dejaba pensar con claridad. Creo que los dos deberíamos ser libres. Conforme habían pasado los meses, esa frase se había convertido en una voz cada vez más lejana, pero aquella tarde no pudo evitar pensar de nuevo en ella, en los paseos junto al río, en la luz de los primeros días de la primavera sobre los nenúfares de Monet, y que él fotografió durante toda una mañana, y en las caricias que se hicieron mientras tomaban café bajo la pirámide de cristal. Sabía que aún no era libre. Él lo fue la mañana de septiembre que amaneció lloviendo, cuando dejó sobre la mesa del salón un sobre con las fotografías de aquellos días del mes de marzo.


Elena Pérez
Septiembre, 2010

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